Este artículo de Gonzalo Haya aparecido en el portal de Fe Adulta me hizo pensar en la perspectiva cultural actual que se tiene de la Iglesa. Propongo su lectura y una profundización sobre la imagen que como presbítero reflejo de la Iglesia.
http://www.feadulta.com/es/art2col2.html
Espero te haya servido. ATTE Salvador
martes, 14 de agosto de 2018
jueves, 28 de junio de 2018
Los jesuitas crean una app para transparentar las elecciones
Vida Nueva Digital
La Iglesia católica en México ha seguido muy de cerca el proceso electoral que concluirá este domingo 1 de julio, cuando millones de personas acudan a las urnas para elegir al Presidente de la República, legisladores a nivel estatal y local, algunos gobernadores y alcaldes; en síntesis, están en juego más de tres mil cargos de elección popular.
Ante
la trascendencia de estos comicios –los más grandes en la historia del país–,
la Conferencia del Episcopado Mexicano ha emitido dos mensajes para motivar a
la comunidad católica a votar de manera responsable, advirtiendo del grave
error de no hacer uso de este derecho ciudadano. Algunas provincias
eclesiásticas e Iglesias particulares también han hecho lo propio.
App para la transparencia
Conscientes de la importancia de que cada vez el conteo de
las boletas sea más transparente –uno de los grandes retos para la
consolidación del sistema democrático en el país– las universidades jesuitas en
México y otras organizaciones de la Compañía de Jesús llevarán a cabo un conteo
alterno al oficial del Instituto Nacional Electoral.
En primer lugar, este proyecto busca generar transparencia a
través de la observación independiente, así como incentivar la participación
ciudadana mediante el ejercicio democrático y la metodología científica.
“Observación que Sí
Cuente” es el nombre de esta iniciativa, basada en una aplicación móvil que
permite recabar datos a lo largo y ancho del país para fomentar la
transparencia y brindar información y datos mediante procesos científicos que
permitan generar condiciones de mayor confianza en el proceso.
Pero no sólo eso, el proyecto de vigilancia electoral
ciudadana, que está bajo la coordinación de la Universidad Iberoamericana,
también tiene como objetivo incluir a los jóvenes como partícipes del proceso,
incentivar la participación activa de la sociedad civil y mostrar el compromiso
de las instituciones educativas con la sociedad.
Así funciona
A través de sencillos pasos cualquier persona puede
participar como observador independiente y ser parte de un proyecto nunca antes
realizado en México.
Sólo se debe descargar la aplicación “Que sí cuente”,
disponible tanto para Android e iOS, ingresar a la App con los datos de la
credencial de elector, y comenzar a subir la información requerida por el
sistema en relación con la casilla en que le ha tocado al usuario votar. Una
vez que hayan concluido los comicios, se le pide tomar una fotografía de la
sábana electoral y registrar los resultados que en ella aparecen.
A través de su portal de internet, la Compañía de Jesús
afirma que “la participación social no puede limitarse a emitir un voto. Hay
que propiciar que a través de la observación ciudadana, la participación
política, la búsqueda del bien común y coincidencias se genere un ambiente de
mayor paz, armonía y justicia en la toma de decisiones por parte de líderes y
gobernantes”.
En esta iniciativa participan instituciones del Sistema
Universitario Jesuita (SUJ), y obras de la Provincia Mexicana de la Compañía de
Jesús como el ITESO, las universidades Iberoamericanas de León, Puebla,
Torreón; el Instituto Superior Intercultural Ayuuk, el Tecnológico
Universitario del Valle de Chalco y el Centro de Derechos Humanos Agustín Pro.
También organismos como el Centro de Derechos Humanos Francisco de Vitoria, y
el Centro Lázaro Cárdenas y Amalia Solórzano.
Más información en: http://quesicuente.ibero.mx/
lunes, 25 de junio de 2018
Mensaje de la CEM: Construir un mejor México para todos
Todos
corresponsables en la construcción de un México mejor
A
tiempo y a destiempo la Iglesia proclama la buena noticia a Ella confiada:
Jesucristo, Señor de la Historia y Príncipe de la Paz busca reinar en nuestros
corazones para que podamos construir entre todos una sociedad más fraterna,
reconciliada y justa. Por fidelidad a nuestro pueblo, en el que reconocemos la
presencia de Jesucristo vivo, los obispos mexicanos nos dirigimos a todos los
fieles católicos y a todos los hombres de buena voluntad, independientemente de
sus convicciones religiosas, faltando unos cuantos días para ejercer nuestro
derecho al voto.
Las
elecciones son sin duda un momento especial para expresar de manera crítica,
responsable e informada nuestro derecho sobre quién nos debe gobernar, es
decir, sobre quién debe de coordinar los esfuerzos, para que entre todos
-sociedad y gobierno-, podamos construir el bien común que México necesita.
La
vida democrática de un pueblo no se agota en el momento del sufragio: “Una
auténtica cultura de la democracia es participativa y solidaria, representativa
y subsidiaria, promotora de la dignidad y de los derechos humanos. Con estos
elementos la democracia se hace una propuesta humana capaz de vitalizar la
sociedad y sus instituciones. Sin ellos, las instituciones carecen de vida y se
convierten con facilidad en espacios para el arribismo y el oportunismo
populista en cualquier ámbito de la vida social”.[1]
El
actual proceso electoral ha generado polarización y encono no sólo entre los
candidatos sino entre algunos de sus seguidores que en muchas ocasiones parecieran
privilegiar más la pasión que la razón, más la descalificación que el
argumento, más el deseo de destruir al adversario que la construcción de
puentes de cara a un México reconciliado. Es preciso entender que las
propuestas de gobierno que han presentado los candidatos, deben estar
acompañadas de la más firme voluntad por lograr consensos y acuerdos que no
sólo den viabilidad política a las ideas, sino que coadyuven a la
reconciliación social.
Existe
un gran dolor acumulado por las muertes violentas de muchos ciudadanos en los
últimos años y aún de muchos candidatos en este proceso electoral. Estemos
conscientes que no hay lágrimas estériles y que todas ellas son una silenciosa
oración por la justicia y la paz que nuestro pueblo hoy tanto reclama.
Los
obispos deseamos hacer un atento llamado a todos los candidatos, a todos los
militantes partidistas y a todos los ciudadanos: juntos podemos hacer de la
próxima jornada electoral un ejercicio ejemplar de civilidad, evitando palabras
o gestos de hostilidad, descalificación o violencia.
La
paz se construye paso a paso, día a día. Todos debemos convertirnos en
sembradores de paz. Hoy más que nunca México necesita vivir en un clima de paz
para poder caminar y seguir construyendo hacia delante.
Invitamos
a todos a vivir con grandeza de espíritu, antes, durante y después de esta
jornada electoral, aquilatando lo mejor que tiene nuestro pueblo y valorando
los bienes que hoy gozamos como sociedad y que han costado el esfuerzo de
muchas generaciones. Es preciso tener en cuenta el futuro, el seguimiento
imprescindible por parte de todos, de la actuación de los funcionarios electos,
y el necesario trabajo de reconstrucción del tejido social que hoy se encuentra
lastimado por graves y diversas causas.
Es
una obligación moral ejercer nuestro derecho al voto. Todos debemos de
participar en este importante ejercicio de responsabilidad cívica: jóvenes y
adultos, mujeres y hombres, habitantes de zonas urbanas y rurales. En las
condiciones actuales el abstencionismo no nos ayuda a madurar como ciudadanos
llamados a construir una democracia más sólida.
Ejerzamos el derecho que tenemos para votar en consciencia, por el
partido o el candidato de nuestra preferencia que mejor represente el máximo
bien posible.
Confiamos
que las autoridades electorales actuarán conforme a Derecho, con honestidad y
transparencia. Hoy más que nunca los mexicanos necesitamos confiar en nuestras
instituciones. Para ello, es indispensable que los responsables de organizar y
cuidar las elecciones eviten a toda costa ser presa de presiones que de manera
directa o indirecta puedan afectar la legítima autonomía e imparcialidad que
deben mantener.
Es
urgente construir un mejor México con más oportunidades de desarrollo humano
integral para todos. Sin embargo, actualmente existen importantes tensiones
sociales que han conducido a divisiones, resentimientos y violencias. Las
fuerzas meramente humanas nunca alcanzan para volver a reunir los corazones,
para reconciliar a las familias, para hacer concordia entre los pueblos.
Por
eso, el Señor de la Historia en su providencia, nos ha regalado la presencia
constante de Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por Quien se
vive y Patrona de nuestra Libertad. Ella nos une y nos invita a construir todos
los días una casa común en donde podamos vivir fraternamente mirando
constantemente hacia su Hijo. Ella siempre acompaña al pueblo mexicano en sus
luchas por la verdad, la justicia y la libertad.
Hagamos
oración unidos como hermanos, dirigiéndonos a nuestra Madre, por nuestros
futuros gobernantes para que siempre velen por la dignidad de la vida desde la
concepción y hasta la muerte natural, por los matrimonios y las familias, y por
la vigencia de la más amplia libertad religiosa para nuestro pueblo. Que la Virgen
de Guadalupe interceda por todos, en especial por las nuevas generaciones, en
este momento trascendental para el presente y el futuro de nuestra nación.
Ciudad
de México, a 24 de junio de 2018.
Consejo
de Presidencia
+Emmo.
Sr. Cardenal José Francisco Robles Ortega,
Arzobispo
de Guadalajara,
Presidente
de la CEM
+S.E.
Mons. Javier Navarro Rodríguez,
Obispo
de Zamora,
Vicepresidente
de la CEM
+S.E.
Mons. Alfonso Miranda Guardiola,
Obispo
Auxiliar de Monterrey,
Srio. General de la CEM
+S.E.
Mons. Ramón Castro Castro,
Obispo
de Cuernavaca,
Tesorero
de la CEM
+S.E.
Mons. Carlos Garfias Merlos,
Arzobispo
de Morelia,
Primer
Vocal de la CEM
+S.E.
Mons. Sigifredo Noriega Barceló,
Obispo
de Zacatecas,
Segundo
Vocal de la CEM
viernes, 22 de junio de 2018
Apoyemos los nuevos impulsos del Espíritu para esta Arquidiócesis
Pbro. Eloy Díaz Mera /Redes Sociales
Muy coherente suena el escrito enviado con la supuesta firma
de sacerdotes al Nuncio Apostólico, con la finalidad de posponer o evitar la
constitución de nuevas diócesis por iniciativa del nuevo Arzobispo de México Carlos Aguiar. Pero
lamentablemente los hechos y los frutos no refrendan ni respaldan
suficientemente dichos argumentos. Como siempre, todo se queda en el papel y en
el idealismo poético pastoral de lo que muchos quisiéramos ser, pero que
sinceramente no lo somos.
La realidad es contundente y hará cruel pues, aún cuando nos
cueste admitirlo. Después de tantos
esfuerzos, de tantos planes, libros, asambleas etc. etc. que se realizaron con
el Sr. Cardenal Norberto, no hemos alcanzado los objetivos esperados y cada ves
tenemos menos fieles en los templos y creciente indiferencia y desconfianza de
las nuevas generaciones. ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo reconocer que la
Grandiosa Arquidiócesis de México con un Arzobispo y Ocho Obispos auxiliares
(caso único en el mundo) ha llenado de hojas el árbol de la higuera, pero le
han faltado higos?
Las actitudes individualistas en la pastoral no sólo de
muchos presbíteros sino de no pocos auxiliares, ha dificultado una verdadera y
efectiva pastoral misionera y de conjunto, en sintonía con la nueva realidad de
una ciudad retante, “en acelerado y permanente cambió cultural”. Desde hace 25
años con el Cardenal Corripio y el
Sínodo diocesano nuestra ciudad ya no es la misma. ¿Cuanto tiempo más debemos
esperar para que cambiemos también nosotros y caminemos realmente en unidad
pastoral respondiendo adecuada y no sólo idealmente a una “Megaciudad” compleja
que ya se salió del alcance de nuestros valiosos pero limitados planes
pastorales?
Basta examinar el impacto real de nuestros templos en la
vida de la cuidad, además de tantos escándalos mediáticos que nos han
desprestigiado y el abandono de las nuevas generaciones, pues no necesitamos de
expertos para constatar “que por todo ello la ciudad nos queda grande”.
Por favor,
hermanos presbíteros, no vivimos en la cultura provincia de los abuelos en
donde las parroquias todavía se sienten el ombligo de la comunidad social,
vivimos en la enorme Ciudad de México, una de las más gigantes en población y
problemáticas en el mundo. Es importante que nos demos cuenta que el mundo ya
cambió, la cuidad ya cambió, la cristiandad terminó. Necesitamos achicar
espacios y trabajar de veras en comunión no sólo entre nosotros, sino con la
diversidad cultural que se nos impone.
Es evidente pensar que una Arquidiócesis con cuatro obispos en vez de nueve puede facilitar la
coordinación y la comunión pastoral efectiva. Yo doy mi voto de confianza a las
intenciones de la nueva estructuración de las diócesis con la esperanza de que:
“a grandes retos, grandes oportunidades”;
Ánimo Cardenal Aguiar, si Dios lo envío por aquí, estamos
con usted. Y sabemos que apoyarlo significa también secundar los designios
divinos para esta gran Arquidiócesis. Lamentamos que muchos piensen que
apoyarlo a usted es estar en contra de todo lo realizado y alcanzado por su
antecesor; por el contrario, lo valoramos, le agradecemos y lo reconocemos por
su entrega y esfuerzo pastoral; pero hoy por hoy se trata de empujar con más
fuerza una renovación urgente en nuestra Iglesia diocesana inserta en esta
desafiante ciudad.
Muchos apoyamos su iniciativa y tenemos esperanza en que los
nuevos cambios ayudarán a conectarnos más y mejor con nuestros fieles, y con
todos aquellos que van quedando fuera de nuestro influjo evangelizador.
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